La cadena de custodia digital es el registro que demuestra qué ocurrió con una evidencia electrónica desde que se recoge hasta que llega al juez. Parece un trámite burocrático. Sin embargo, en muchos pleitos es justo el punto que decide si una prueba se valora o se descarta.

Qué es exactamente la cadena de custodia digital
En concreto, se trata de un conjunto de anotaciones y garantías técnicas. Su objetivo, por tanto, es responder a cuatro preguntas: quién tuvo la evidencia, cuándo, dónde y qué hizo con ella. Así, cualquier persona puede reconstruir el recorrido completo de la prueba.
Cuando la prueba es física, basta con un precinto y una firma. En cambio, en el entorno digital un archivo puede cambiar sin dejar huella visible. Por eso, la custodia digital añade un elemento técnico imprescindible: el cálculo de un hash en cada transferencia.
Los eslabones de la cadena
Una cadena bien construida suele recorrer estas fases:
- Identificación: primero, el perito determina qué dispositivos, cuentas o archivos son relevantes.
- Recogida: después se recibe el soporte original y se documenta su estado.
- Adquisición: a continuación se obtiene una copia forense mediante herramientas que no alteran el original.
- Verificación: luego se calcula el hash del original y de la copia para demostrar que coinciden.
- Almacenamiento: mientras dura el encargo, la evidencia se guarda en un lugar seguro.
- Análisis: en esta fase, el perito trabaja siempre sobre la copia, nunca sobre el original.
- Presentación: finalmente, el informe recoge todo el recorrido y los valores hash finales.
Por eso, cada paso deja un documento. Además, cada documento identifica a la persona responsable, la fecha y la hora. Si falta un eslabón, la otra parte tendrá un argumento para cuestionar la prueba.
Un ejemplo de cómo se rompe la cadena de custodia digital
Por ejemplo, imagine una empresa que sospecha de un empleado que se marcha a la competencia. Tras su salida, el responsable de informática enciende el portátil del trabajador. Después abre carpetas, copia algunos archivos a un pendrive y formatea el equipo para reasignarlo.
Meses después, la empresa demanda por competencia desleal. Pero el abogado contrario plantea preguntas incómodas. ¿Quién garantiza que los archivos no se modificaron? ¿Por qué cambiaron las fechas de último acceso? ¿Dónde está el disco original?
En este caso, la cadena de custodia digital nunca existió. Por tanto, aunque los archivos fueran auténticos, su fuerza probatoria queda muy debilitada. En consecuencia, la lección es sencilla: ante una sospecha, conviene aislar el equipo y llamar a un perito antes de tocar nada.
Normas técnicas que respaldan la cadena
Desde luego, los peritos no improvisan este procedimiento. La norma ISO/IEC 27037 recoge pautas internacionales para identificar, recoger, adquirir y preservar evidencias digitales. Asimismo, la UNE 197010:2015 orienta la estructura de los informes periciales sobre tecnologías de la información.
Seguir estas normas no garantiza el resultado del pleito. Sin embargo, permite al perito explicar en sala que actuó conforme a un método reconocido. Además, esa explicación pesa cuando el juez valora el dictamen con las reglas de la sana crítica del artículo 348 de la LEC.
La cadena de custodia digital en el proceso penal
En el ámbito penal, la custodia tiene una relevancia especial. Cuando la policía interviene un móvil o un ordenador, la LECrim regula el registro de dispositivos en los artículos 588 bis y siguientes. Además, la defensa puede cuestionar cualquier irregularidad en el tratamiento de los soportes.
La jurisprudencia suele exigir que la ruptura de la cadena sea relevante, no meramente formal. Es decir, no basta con un defecto de papeleo si nada indica alteración. Aun así, cada irregularidad abre una vía de debate que conviene evitar. Puede consultar la normativa procesal en el BOE (Ley de Enjuiciamiento Criminal).
Lista de control para revisar la cadena de custodia digital
Cuando la otra parte aporta una pericia, el abogado puede revisar su solidez con estas preguntas:
- En primer lugar, ¿consta quién entregó el dispositivo y en qué fecha?
- Además, ¿aparece el hash del original y el de la copia de trabajo?
- También, ¿se indica la herramienta de adquisición y su versión?
- ¿Explica el informe dónde se guardó la evidencia entre fases?
- Por último, ¿coinciden las horas del informe con otros documentos del procedimiento?
Si alguna respuesta es negativa, existe margen técnico para la impugnación. En ese caso, un perito puede valorar si el defecto es grave o solo formal. Nuestra guía sobre el hash en la evidencia digital explica con detalle el papel de esa huella matemática.
Qué puede hacer usted desde hoy
Si tiene en su poder un móvil o un ordenador con pruebas, la regla es no manipularlo. Así, no lo restaure, no instale aplicaciones y no lo entregue a un técnico generalista. Tampoco conviene apagarlo o encenderlo repetidamente, porque algunos registros se sobrescriben.
Después, contacte con un perito que inicie la custodia desde el primer minuto. Si la evidencia está en un smartphone, nuestro servicio de peritaje de móviles en Sevilla detalla cómo trabajamos.
Preguntas frecuentes sobre la cadena de custodia digital
¿Puedo iniciar yo la cadena de custodia?
Usted puede conservar el dispositivo y anotar cuándo y cómo lo guardó. Sin embargo, la adquisición forense y el cálculo de hash corresponden a un técnico cualificado.
¿Una nube como Google Drive rompe la custodia?
No necesariamente. El perito puede adquirir datos de la nube con métodos documentados. En todo caso, lo importante es registrar el acceso, la fecha y los valores de verificación.
¿Qué pasa si la evidencia ya se manipuló?
Aun así, no todo está perdido. El perito puede documentar qué cambió y qué permanece intacto. Así, el juez valorará la prueba con información completa y honesta.
Asegure su prueba con un perito en Sevilla
Una cadena de custodia digital bien documentada protege su caso frente a impugnaciones. Si necesita iniciarla o revisar la de la otra parte, llame al 954 309 240 o escríbanos desde la página de contacto. Atendemos en Sevilla capital y provincia.


