La relación entre inteligencia artificial y pericia informática tiene dos caras. Por un lado, la IA genera contenidos que llegan a los juzgados como prueba: audios clonados, imágenes sintéticas o documentos redactados por un modelo. Por otro lado, el propio perito puede apoyarse en herramientas de IA para revisar grandes volúmenes de datos. Ambas situaciones plantean preguntas jurídicas y técnicas diferentes. Este artículo las aborda por separado y propone unos principios de trabajo prudentes.

Primera cara: la inteligencia artificial como objeto de la pericia informática
Cada vez con más frecuencia, en la pericia informática una parte alega que una prueba es falsa porque «la ha hecho una inteligencia artificial». A veces, tiene razón. Sin embargo, en otras ocasiones se trata de una excusa para desacreditar una prueba auténtica. En ambos casos, el juez necesita un criterio técnico.
Audios y vídeos sintéticos
Hoy, las herramientas de clonación de voz permiten imitar a una persona con pocos segundos de grabación. Por eso, un audio de WhatsApp ya no se presume auténtico solo porque «suena igual». El perito analiza el archivo original, sus metadatos, su codificación y su coherencia acústica. Además, contrasta su existencia en el dispositivo de origen. Hemos tratado este fenómeno en nuestro artículo sobre deepfakes y prueba judicial.
Imágenes generadas o retocadas
Del mismo modo, las imágenes sintéticas pueden carecer de metadatos de cámara o presentar incoherencias en sombras, reflejos y texturas. Aun así, ningún indicio aislado basta. En consecuencia, el informe debe combinar varios análisis y expresar sus conclusiones con el grado de certeza que realmente permiten.
Textos y documentos
Los detectores de texto generado por inteligencia artificial son poco fiables, y la pericia informática no puede apoyarse solo en ellos. Por tanto, un perito serio no debe basar una conclusión en un porcentaje ofrecido por una herramienta comercial. En cambio, sí puede analizar el historial de edición, los metadatos del documento y su trazabilidad en el sistema donde se creó.
Segunda cara: la inteligencia artificial como herramienta de la pericia informática
Por ejemplo, un móvil puede contener cientos de miles de mensajes. Así, revisar manualmente todo ese volumen resulta lento y caro. Por eso, las herramientas con IA ayudan a clasificar imágenes, transcribir audios, traducir conversaciones o detectar patrones. De hecho, muchas suites forenses ya integran estas funciones.
Sin embargo, su uso exige cautela. Por ejemplo, una transcripción automática puede equivocarse con nombres, cifras o acentos. Asimismo, un clasificador puede omitir una imagen relevante. Por ello, el resultado de la IA debe tratarse como una ayuda para priorizar, nunca como una conclusión pericial.
Principios para usar la inteligencia artificial en la pericia informática
Por todo ello, proponemos cinco reglas que permiten aprovechar la tecnología sin poner en riesgo la prueba:
- Trazabilidad: el informe identifica qué herramienta se usó, en qué versión y para qué tarea.
- Verificación humana: el perito comprueba personalmente todo hallazgo que fundamente una conclusión.
- Reproducibilidad: otro perito debe poder repetir el análisis sobre la misma copia forense.
- Confidencialidad: nunca se suben evidencias a servicios en la nube sin garantías ni base legal.
- Prudencia: las conclusiones expresan grados de probabilidad, no certezas absolutas.
Estas reglas encajan con la norma UNE 197010:2015, que exige informes claros y metodológicamente justificados. Además, respetan la cadena de custodia descrita en la ISO/IEC 27037.
Un ejemplo práctico de inteligencia artificial en la pericia informática
Imagine un despido disciplinario basado en un audio atribuido al trabajador. La defensa sostiene que la voz está clonada. En primer lugar, el perito localiza el archivo en el móvil de quien lo recibió y extrae la base de datos de la aplicación. Después, comprueba la fecha de recepción, el remitente y la integridad del fichero mediante su hash.
A continuación, analiza la estructura del archivo y su codificación, que suele delatar una edición posterior. Además, puede usar herramientas de IA para comparar la voz con muestras indubitadas, aunque siempre como apoyo. Finalmente, el informe explica qué indicios apuntan a la autenticidad o a la manipulación y con qué grado de confianza. Así, la inteligencia artificial ayuda a la pericia informática sin sustituir el juicio del experto.
El marco normativo europeo
El Reglamento (UE) 2024/1689 de inteligencia artificial establece obligaciones escalonadas según el riesgo del sistema. Entre otras medidas, impone deberes de transparencia para los contenidos sintéticos, como los deepfakes. Además, califica como de alto riesgo ciertos sistemas usados en la administración de justicia.
Por otra parte, el uso de herramientas de IA sobre evidencias con datos personales debe respetar el RGPD. Por ejemplo, enviar un volcado de WhatsApp a un servicio externo para transcribirlo puede suponer una comunicación de datos sin base jurídica.
Qué debe preguntar el abogado al perito
Cuando un informe menciona herramientas de IA, el abogado puede plantear preguntas concretas en la ratificación. Por ejemplo:
- ¿Qué herramienta se usó y con qué tasa de error conocida?
- ¿Revisó el perito manualmente los resultados en que se apoya?
- ¿Dónde se procesaron los datos y con qué garantías?
- ¿Podría otro experto reproducir el análisis?
Así, estas preguntas sirven tanto para defender un informe propio como para cuestionar el de la parte contraria. Si necesita certificar contenidos publicados en internet, nuestro servicio de certificación de redes sociales en Sevilla aplica estos principios.
Preguntas frecuentes
¿Puede un perito afirmar con certeza que un audio es falso?
Rara vez con certeza absoluta, porque lo habitual es expresar un grado de compatibilidad o de probabilidad, explicando los indicios que lo sustentan.
¿Sirve un informe que use inteligencia artificial en la pericia informática?
Sí, siempre que la IA sea solo una herramienta y el perito verifique y firme las conclusiones. En cambio, un informe redactado sin control humano carece de fiabilidad.
¿Qué hago si la otra parte dice que mi prueba es un deepfake?
En primer lugar, conserve el dispositivo original y encargue un análisis forense. Después de todo, el origen del archivo suele ser el mejor argumento de autenticidad.
Si su caso involucra contenidos que podrían ser sintéticos, le ayudamos a analizarlos con método. Llámenos al 954 309 240 o escríbanos desde nuestra página de contacto.


