La violencia de género digital rara vez deja golpes visibles, pero sí deja rastros: mensajes, llamadas, ubicaciones compartidas o aplicaciones espía. Esos rastros pueden convertirse en una prueba muy sólida, siempre que se conserven bien. Esta guía se dirige tanto a las mujeres afectadas como a los abogados que las acompañan.

Lo primero: su seguridad
Antes de hablar de pruebas, conviene recordar algo esencial. Si el agresor controla su móvil o sus cuentas, cualquier cambio brusco puede alertarle. Por ejemplo, desinstalar de golpe una aplicación sospechosa o cambiar todas las contraseñas a la vez puede provocar una reacción.
Por eso, planifique cada paso con su abogada o con los servicios especializados. También puede llamar al 016, que no deja rastro en la factura. En situaciones de urgencia, llame siempre al 112. La prueba es importante, pero su integridad física va primero.
Formas habituales de violencia de género digital
La violencia de género digital adopta formas muy distintas. Estas son las que vemos con más frecuencia en los procedimientos de Sevilla y su provincia:
- Control del dispositivo: exigir contraseñas, revisar conversaciones o imponer la ubicación compartida permanente.
- Acoso por mensajería: decenas de mensajes o llamadas diarias, a menudo desde números distintos.
- Aplicaciones espía: programas instalados a escondidas que copian mensajes, fotos y ubicación.
- Difusión de imágenes íntimas: compartir o amenazar con compartir fotos o vídeos sin consentimiento.
- Suplantación: perfiles falsos en redes sociales para humillar o aislar a la víctima.
Qué dice el Código Penal
Varias de estas conductas tienen respuesta penal específica. El artículo 172 ter castiga el acoso reiterado, incluido el contacto insistente por cualquier medio de comunicación. Asimismo, el artículo 197 castiga el acceso a mensajes ajenos y la difusión de imágenes íntimas obtenidas con consentimiento pero divulgadas sin él. Puede consultar el texto en el Código Penal publicado en el BOE.
Además, la Ley Orgánica 1/2004 de medidas de protección integral atribuye estos asuntos a los juzgados de violencia sobre la mujer. En consecuencia, la prueba digital suele aportarse en un contexto de urgencia, a menudo junto a una solicitud de orden de protección.
Cómo conservar la prueba de violencia de género digital
El principio básico es sencillo: no borre nada. Aunque los mensajes resulten dolorosos, son la base de la denuncia. A continuación le indicamos qué conservar y cómo:
- Mantenga las conversaciones completas en el móvil, sin eliminar ni archivar hilos.
- Haga capturas de pantalla como copia de seguridad, incluyendo fecha, hora y número o perfil del remitente.
- Anote en un documento aparte un listado de episodios, con fechas aproximadas.
- Guarde el registro de llamadas y, si recibe audios, no los reenvíe ni los edite.
- Si sospecha de una aplicación espía, no la desinstale sin asesoramiento técnico.
Las capturas ayudan a ordenar la información, pero su valor procesal resulta limitado si la defensa las impugna. Por ello, lo más eficaz es que un perito extraiga los datos directamente del teléfono, con cálculo de hash y cadena de custodia.
El papel del perito en la violencia de género digital
El informe pericial aporta tres cosas que las capturas no pueden ofrecer. Primero, acredita la autenticidad e integridad de las conversaciones. Además, permite cuantificar la reiteración, por ejemplo, el número de mensajes y llamadas por día. Por último, puede identificar aplicaciones de vigilancia y fechar su instalación.
Este último punto resulta especialmente relevante. Cuando el perito demuestra que una aplicación espía se instaló en una fecha en la que el agresor tuvo acceso al móvil, la atribución gana mucha fuerza. Puede ver un ejemplo anonimizado en el caso de spyware oculto en un móvil en Tomares.
Asimismo, el perito puede certificar perfiles falsos o publicaciones antes de que desaparezcan. Y, si la defensa aporta sus propios mensajes, puede analizar si están completos o si alguien los ha recortado.
Consejos para abogados que llevan estos casos
La violencia de género digital exige coordinar tiempos jurídicos y técnicos. Conviene encargar la extracción forense lo antes posible, incluso antes de la denuncia si la seguridad de la víctima lo permite. De este modo, el informe estará disponible para la comparecencia de la orden de protección o para la instrucción.
También resulta útil acotar el encargo. En lugar de pedir «todo el móvil», es mejor delimitar conversaciones, periodos y contactos. Así se protege la intimidad de la víctima y se obtiene un informe más claro para el juzgado.
Por otro lado, piense en la logística. Muchas mujeres temen quedarse sin teléfono durante semanas, porque es su vía de contacto con hijos, familia y trabajo. Sin embargo, la extracción forense suele completarse en pocas horas y el dispositivo se devuelve después. Explicarlo desde el principio reduce la angustia y facilita la colaboración, sobre todo cuando la violencia de género digital ha generado aislamiento. Nuestro servicio de peritaje de móviles en Sevilla trabaja con este enfoque de mínima intrusión.
Preguntas frecuentes sobre violencia de género digital
¿Puedo aportar mensajes que él me envió aunque no me diera permiso?
Sí. Los mensajes que usted recibe forman parte de su propia conversación y puede aportarlos. Otra cuestión distinta sería acceder al móvil de él sin autorización.
¿Cómo sé si tengo una aplicación espía en el móvil?
Algunos indicios son el consumo anómalo de batería o datos, o que él conozca detalles que solo estaban en el teléfono. Sin embargo, solo un análisis forense puede confirmarlo.
¿La violencia de género digital se puede denunciar aunque no haya agresiones físicas?
Sí. El acoso, el control y la difusión de imágenes son conductas penales por sí mismas, con independencia de que exista violencia física.
Le escuchamos con total discreción
Si usted o su clienta sufren violencia de género digital, podemos ayudarles a preservar la prueba de forma segura. Llámenos al 954 309 240 o escríbanos desde nuestra página de contacto. Para orientación general, el INCIBE también ofrece ayuda en ciberseguridad a través del 017.


